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Renault Mégane: trabajo bien hecho

Después de haber sido Coche del Año en Europa en 2003 con la segunda generación del modelo, la tercera generación resultó bastante más anodina, salvo en la versión más deportiva. El nuevo responsable de diseño de la marca, Laurens Van den Acker, le ha dado la vuelta a la situación, logrando una carrocería atractiva, personal y que deja claro que se trata de un Renault.

El nuevo Mégane vuelve a poner a la industria francesa del automóvil en el nivel que lograron en los 70, 80 y 90. En el interior, las plazas delanteras están marcadas por las buena forma de los asientos salvo en lo que se refiere a los reposacabezas, demasiado forzados, lo que implica tener que ir más inclinado hacia delante de lo que muchos conductores quieren.

Con el nivel de equipamiento Bose, el asiento del conductor tiene, de serie, un sistema de masaje. Las plazas posteriores son un poco más amplias pero también algo más cortas en espacio para las piernas. Están penalizadas por el poco espacio que queda para meter los pies debajo de las butacas delanteras. Con todo, se las puede valorar como suficientemente amplias. La entrada y salida de las mismas, no ofrece grandes dificultades.

El maletero es sólo ligeramente más grande que el anterior, pero no importa demasiado porque aún así sigue figurando entre los más amplios del segmento. Debajo del piso de carga se encuentra el espacio destinado a la rueda de repuesto, que es opcional, o el kit de reparación de pinchazos, que es equipo de serie. Los respaldos de las plazas traseras se pueden abatir en dos partes (1/3 y 2/3). Alrededor del conductor hay varios huecos de buen tamaño y con fondo de goma donde dejar objetos.

Como colofón de este rápido análisis del interior hay que señalar la sensación de calidad que transmiten los plásticos y los textiles utilizados para el interior. El motor, ya conocido en modelos como el Kadjar, es potente y Renault ha sabido acoplarlo a un cambio manual con desarrollos adecuados para que sus consumos sean contenidos y sus prestaciones, brillantes.

Tiene una suspensión cómoda que, sin embargo, no deja que la carrocería se mueva en exceso en las curvas y las frenadas. Su dinámica aporta gran aplomo y precisión, haciendo gala además de un buen aislamiento de la rodadura. En definitiva, un coche confortable que no renuncia a ser deportivo.

Fuente: elmundo.es

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